Suelo estar, de madrugada, en este rincón perdido que será el archivo de mis pensamientos. Mal vamos. Las palabras aquí escritas forman parte del pasado. Estos textos fueron, tuvieron razón de ser. Y al día siguiente los leí y me pregunté por qué. Hoy escribo, mañana me arrepentiré. No prometo nada.
Quién no abrió una puerta equivocada? ¿Quién no entró sin enterarse? ¿Quién no encontró en la casualidad la mejor de las razones? ¿Quién volvió sobre sus pasos?