Suelo estar, de madrugada, en este rincón perdido que será el archivo de mis pensamientos. Mal vamos. Las palabras aquí escritas forman parte del pasado. Estos textos fueron, tuvieron razón de ser. Y al día siguiente los leí y me pregunté por qué. Hoy escribo, mañana me arrepentiré. No prometo nada.
tic que tac..
4/7/14
Operación Cobaya
Hace unos días un viejo amigo se sometió a lo que él mismo bautizó como la 'Operación Cobaya'. Es el trámite al que algunos estudiantes nos hemos sometido alguna vez y que consiste en una sencilla transacción. Ser objeto de pruebas médicas para la investigación de nuevos medicamentos y obtener una compensación económica por ello. Iker lo describió con pelos y señales, relatando el proceso de principio a fin, con horarios y menús incluidos en el cartel. Y detallando también las pequeñas idiosincrasias con las que, durante un periodo de tiempo, debe convivir el conejillo de Indias: parar un par de noches en la Clínica de la Universidad de Navarra y, sobre todo, sobrellevar sus días. Hacerlo envuelto en un camisón azul, con una vía intravenosa en el antebrazo y unas enfermeras muy sonrientes que amablemente te extraen sangre cada quince minutos. Otro de los requerimientos, según qué estudios, es abstenerse de comer chocolate, de beber alcohol y -agárrense los párpados-, cafeína. Esa compañera, droga amarga, que ahuyenta el sonambulismo y nos acompaña en ratos felices.
Algunos años atrás yo misma tuve ocasión de escribir sobre esta misma Operación Cobaya en un reportaje que nunca llegó a publicarse, en un medio que ya ni siquiera existe. Por entonces, los grupos que se sometían a los estudios estaban divididos por sexos: en uno las chicas y en otro los chicos, supongo que para evitar el sonrojo de verse unos a otros con tal atavío. Iker me dice que ahora han cambiado las cosas, y que ahora indistintamente ellos y ellas pasan las horas largas de succión en bata, leyendo, viendo el televisor o charlando. Y cuenta también cómo en este sinhacer de 24 horas- en las que no se hace en realidad nada- sí que llega a hacerse un verdadero equipo. Una piña entre personas a la que no conociste en un bar, con más amigos, vestido camiseta y pantalones; sino en batín y cenando un menú de hospital. Y que ellos, sin importar quiénes sean, cuáles sean sus intereses o a qué se dedican exactamente, podrían ser después de la Operación Cobaya unos buenos fichajes para echarse una 0,0, aunque lo más probable es que nunca os volváis a ver -más que por casualidad- y conservéis el recuerdo de esa parcela diminuta que, en apenas dos días, descubrió cada uno de ellos.
Por eso le digo a Iker que no han cambiado las cosas. No hemos probado el mismo fármaco ni convivido con la misma compañía; pero los dos, en dos momentos distintos, hemos caminado sobre esa misma parcela. La esfera en la que perfectos desconocidos hacen un pequeño paréntesis en lo cotidiano, se cruzan en un punto y se dan la mano. Cuando todas las cortezas del hombre se reducen a un batín y brota un sentir común más allá de las diferencias. Igual que en un equipo de fútbol todos sienten lo mismo con la misma camiseta. De cualquier sentimiento, si es compartido, puede surgir el afecto.
Pd. Ayer me pusieron la vacuna del tétano. Mi última vacuna antes de ésta fue en el colegio, cuando 32 niños en fila india esperábamos el turno apretándonos el brazo, previniendo el dolor que sobrevenía sin importar quién era el que estaba delante, si el te había dado una patada en el patio o si nos había dicho 'tonto' el día anterior. Podía ser un patán, un cafre, un animal, un regalito. Pero durante un rato no era eso nunca más porque caminabais juntos en aguas pantanosas. Allí donde no había remos. Donde él era tú.
12/10/11
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al mirar atrás, ya en el umbral de la puerta, la realidad perdió el sentido. tantas palabras apostilladas, tantas razones tantas veces repetidas, se deshacían en el humo de una estación. Sonrisas falseadas y frases sacadas de anuncios de coca-cola. rostros que escondían una gran amor y una gran pena, que rezaban por volver antes de haber marchado.
al salir, silencio.
al salir, silencio.
28/6/11
.
Quién no abrió una puerta equivocada? ¿Quién no entró sin enterarse? ¿Quién no encontró en la casualidad la mejor de las razones? ¿Quién volvió sobre sus pasos?
Nadie.
Nadie.
25/4/11
el reloj es tuyo
quieres mi tiempo. Arráncamelo de cuajo. Lucha por él. Algo vale, no está de oferta y no lo pienso regalar. No ne robes horas, quítamelas a maldad, sin que me entere, despacito. Saboreando los minutos a fresa y a manzana. Respirando sin que suene. Atraviésame con los ojos, quiéreme con la nariz. Dame tus orejas, es importante. Cuando tus oídos me vean, tus manos me oigan y tus labios me huelan, el reloj es tuyo hasta que deje de latir.
Un naufragio, otra vez
Caigo en las redes de nuevo. Y la marea me abruma, otra vez. Un pescador distinto y el mismo mar que me arrastra, y el mismo temporal y esa lluvia. Y esas gotas saladas que corren por mi mejilla, en silencio. Mientras las velas se rasgan el temporal late fuerte. El barco no cesa y sigue, incansable. A descubrir nuevas Américas que sean el nuevo paraíso. El nuevo océano, la nueva vida. Y esa misma fiebre amarilla.
10/4/11
el silencio que nos pierde
¿Qué historia acecha una tarde febril de enero? La casualidad hizo al amante, que vive hoy en el retrato de una esquina. Allí donde un momento se cruzó con su mirada. Y se paró el mundo y se encontraron. Y se besaron, sin conocerse. Y se quisieron como hermanos, como amantes. Como uno. Y desde aquel principio desconocido nadie imagina el final. Un final que de ser, será desgarrador y silencioso. Igual que despertar, y perder a oscuras un secreto sin saber si fue real.
Es el silencio que nos pierde el mismo que nos encuentra.
Es el silencio que nos pierde el mismo que nos encuentra.
nunca dejes de soñar
Sueña. Sueña con todo lo que quieras soñar. Sueña con tus viajes, con tus lugares. Sueña en presente: acerca el sueño a tu futuro. Sueña con escapadas y con lo que siempre estuvo ahí. Sueña con Áfica, con Madrid. Sueña con ella y abrázala en tus sueños. Despierta. Vuelve a abrazarla.
Sueña y vive, y aún viviendo, nunca dejes de soñar.
Sueña y vive, y aún viviendo, nunca dejes de soñar.
8/4/11
primavera
Los primeros destellos del sol son, ahora, naranjas. El aire fresco, no frío, que entra por la ventana contamina hasta el último rincón con su aroma dulce. La luz del campo azul tiene parches de gotelé. Cada amanecer anuncia el verano, que se acerca. También por eso me gusta la primavera.
5/4/11
23/3/11
Viví demasiado; olvidé respirar
Hace algún tiempo que no paso por aquí. He vivido mucho,más que nadie:estiro mi tiempo como un chicle, voy de un lado a otro y hago todo lo que quiero, si el reloj me lo permite. Pero apenas tengo vida. Vida para vivir. Necesito pararme, a veces, sólo a mirar. Y a escribir, si puede ser. De poco me sirve vivir sin pensar.
Un día me levanté y me di cuenta del tiempo que había perdido,sin acción y sin explotar todas las posibilidades que ofrece cada día. me empleé a fondo, y dejé mis ratos de insomnio y de escritura, de silencio y reflexión. De crecimiento hacia dentro. Crecí hacia fuera en formación, aunque aún no sé bien de qué me sirve. Ahora trabajo los fines de semana, estudio entre semana, voy a la universidad, hago cursos y algún seminario. Intento mantener mi vida social activa, doy clases de conducir e intento dedicar huecos libres a personas especiales. Aún no he muerto en el intento. Sobrevivo, pero me falta una vida. Me faltan ratos para mí, para observar, pensar, ordenar ideas y esbozar unas palabras que algún día leeré, extrañada. Como ha pasado hoy, hace un rato.
Y aquí estoy , otra vez, de madrugada, en un rincón perdido que será el archivo de mis pensamientos. Mal vamos.
Un día me levanté y me di cuenta del tiempo que había perdido,sin acción y sin explotar todas las posibilidades que ofrece cada día. me empleé a fondo, y dejé mis ratos de insomnio y de escritura, de silencio y reflexión. De crecimiento hacia dentro. Crecí hacia fuera en formación, aunque aún no sé bien de qué me sirve. Ahora trabajo los fines de semana, estudio entre semana, voy a la universidad, hago cursos y algún seminario. Intento mantener mi vida social activa, doy clases de conducir e intento dedicar huecos libres a personas especiales. Aún no he muerto en el intento. Sobrevivo, pero me falta una vida. Me faltan ratos para mí, para observar, pensar, ordenar ideas y esbozar unas palabras que algún día leeré, extrañada. Como ha pasado hoy, hace un rato.
Y aquí estoy , otra vez, de madrugada, en un rincón perdido que será el archivo de mis pensamientos. Mal vamos.
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